2016: ¡se viene difícil!

Por Cristián Larroulet:

Desde el 2000 y bajo cuatro diferentes gobiernos, la encuesta del Centro de Estudios Públicos les ha preguntado a los chilenos cuál es su percepción sobre la situación del país, poniéndolos frente a tres alternativas: progreso, estancamiento o decadencia. En su última versión, un 64% respondió que cree que Chile se encuentra estancado, la cifra más alta de la historia del sondeo. Y no es casualidad que ello suceda.

El 2015 fue un año de crecimiento mediocre, alcanzando apenas un 2,1%. Desgraciadamente, el 2016 podría ser peor. La baja del precio del cobre sumada al deterioro en las cuentas fiscales y a las reformas microeconómicas del gobierno auguran un crecimiento aún más bajo. Hay que transformar estas dificultades en una oportunidad para volver a priorizar el crecimiento.

La realidad descrita se refleja en que el Índice de Confianza Empresarial que elabora mensualmente el Centro de Estudios en Economía y Negocios de la UDD, fluctuó en los últimos meses en niveles negativos y neutrales. Algo similar ocurre con el Índice de Percepción de los Consumidores.

Las dificultades generan oportunidades. Hoy en distintos países del mundo con gobiernos de izquierdas y derechas se elaboran e implementan planes para enfrentar la adversidad económica. En el caso de Chile una estrategia para atenuar el impacto de la adversidad externa consiste en poner en marcha el motor interno de la economía nacional.

Para ello hay que recuperar la confianza de los emprendedores haciendo uso de las políticas microeconómicas y de la política fiscal. En el primer caso vendrían muy bien anuncios al más alto nivel que permitan recuperar la inversión privada.

En materia fiscal será necesario sincerar la nueva realidad: la estimación de crecimiento para la Ley de Presupuesto del presente año fue de 2,25% y claramente esa meta no se alcanzará. Igualmente el precio del cobre proyectado de 2,5 centavos de dólar, debe ser revisado por el Comité de Expertos. Esta nueva realidad aconseja realizar una moderación en la expansión del gasto público originalmente proyectado. Anuncios como los mencionados contribuirían a una moderación en el alza de la tasa de interés y a una recuperación de la confianza económica. Ambas serían un aporte para reactivar la alicaída inversión.

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