¿El año de la productividad?

Por Matías Lira:

Este año ha sido declarado con bombos y platillos como el año de la productividad. Siempre me ha llamado la atención cuando por decreto se busca bautizar a un “año” con la expectativa, casi supersticiosa, de que algo puede cambiar. La realidad por otro lado no es muy alentadora: Chile es un país donde se trabaja mucho y se produce poco. Diversas fuentes dan cuenta de la directa relación que tiene la productividad o como algunos definen “hacer más con menos” con el crecimiento y desarrollo, el empleo y los salarios. Es por esto que hoy más que nunca se requiere no solo diagnósticos, sino un esfuerzo público y privado que permita en el corto, mediano y largo plazo, dar saltos con miras a una mayor productividad. En nuestra idiosincrasia tendemos a pensar que la responsabilidad y solución de nuestros problemas recae casi exclusivamente en el Estado o en consejos de expertos. Si bien el Estado tiene un rol en este tema, a veces su verdadero activo está en el dejar hacer más que en el “hacer”. Se destaca, sin duda, el rol de Corfo, que ha generado incentivos para que se desarrolle un verdadero ecosistema de emprendimiento. Este último punto es central para cualquier salto en productividad. Son finalmente los emprendedores quienes encarnan de mejor manera el ideal de hacer más con menos. Son ellos los que han tenido que fracasar en repetidas oportunidades para lograr comprender cómo desarrollar un negocio de manera exitosa. El GEM Chile (Global Entrepreneurship Monitor), estudio elaborado por la Universidad del Desarrollo, ubica a Chile en el 6º lugar de los países con más emprendimientos nacientes en el mundo. Lo anterior es una noticia esperanzadora para pensar en un futuro más próspero en términos de productividad, pero por otro lado el mismo estudio señala que las principales debilidades son: el acceso al crédito, el nivel educacional y la transferencia de innovación y desarrollo. En un clima enrarecido por la desconfianza y números pesimistas en relación al crecimiento y el desempleo, donde inclusos algunos pretenden eliminar el libre emprendimiento como derecho constitucional, se hace más necesario que nunca reconocer y apoyar la labor de nuestros emprendedores, pequeños y grandes, que perseveran en tiempos difíciles y que son la clave de nuestro desarrollo.

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