Contaminación ambiental: no basta con restringir

Por Matías Lira:

Quizá lo más apropiado sería comentar sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea o quizá el triunfo histórico de la Selección, pero he decidido abordar el tercer tema de importancia en la discusión nacional, pero quizá el que tiene mayor efecto en la vida cotidiana de los santiaguinos.

Cada invierno nos vemos enfrentado a un ir y venir de pre emergencias, emergencias, restricciones y las más diversas teorías sobre las principales causas que provocan el alto nivel de contaminación de la capital. Ahora bien, una vez que comienza la primavera y las altas temperaturas, pareciese que esta discusión se desvanece junto al humo hasta el próximo invierno.

Este año la principal novedad que trae la contaminación es la relación casi causal entre los partidos de la Selección y los mayores niveles de material particulado. No son pocas las voces, incluyendo las de algunas autoridades y expertos, que piden un gesto solidario de parte de los ciudadanos para que ocurra lo imposible, una jornada deportiva sin asado, o al menos sin carbón.

Desde hace años se han planteado sofisticadas maneras de combatir este problema incluyendo la idea de dinamitar emblemáticos cerros de la capital. Hay un hecho que es indiscutible en este tema y es el factor humano, no es posible aspirar a reducir la contaminación si no cambiamos el hábito de los santiaguinos. A esto les agregaría dos elementos centrales de toda política pública: el foco de los esfuerzos de solución en aquellas causales que tienen mayor incidencia en el problema y la ausencia de una ingenuidad que pretenda solucionar esto a través de llamados públicos tipo “no haga asados”.

Resulta insólito que las medidas se concentren con tanta fuerza en la restricción vehicular, notificadas en general a última hora y con el agravante de que el transporte público aún deja mucho que desear. La principal fuente de contaminación en Santiago se produciría por el uso de leña como medio de calefacción, especialmente en sectores vulnerables. Plantear solo una medida de control de la leña a través de alguna herramienta de castigo, no suena muy razonable, sobre todo considerando que muchas familias no tienen medios alternativos de calefacción.

Se hace evidente entonces que los esfuerzos e incentivos debiesen estar puestos más que en llamados rimbombantes, en la urgente reconversión de esa fuente de calefacción en otras de menor impacto contaminante.

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