Veto al emprendimiento

Por Cristián Larroulet:
El Gobierno decidió vetar los únicos artículos de la Reforma Laboral que facilitaban el emprendimiento en Chile. Lamentable decisión por su impacto social negativo (reduce las oportunidades de empleo) y su daño económico, al hacer mas difícil la recuperación de la inversión y el crecimiento. Las cifras de emprendimiento nacional, levantadas por GEM-UDD, muestran que alrededor del 68% de los emprendimientos iniciales están generando empleos. Además el 80% de los emprendedores señalan que en el futuro piensan contratar en cada una de sus empresas entre 1 y 20 trabajadores. Desgraciadamente esa confianza será dañada por el hecho de que el veto elimina las normas de flexibilidad sobre jornadas y horas extras.

El propio Gobierno lo había incorporado en el texto original de la Reforma y ello no por una compensación, sino porque nuestra institucionalidad laboral se había quedado atrasada. En efecto, el mundo del trabajo moderno requiere de adaptabilidad a raíz de los vertiginosos cambios tecnológicos y la urgente necesidad de no perder competitividad. Se calcula que el 50% de las actuales ocupaciones o no van a existir o sufrirán profundas transformaciones en los próximos 20 años. Además, el emprendimiento es la clave para no perder oportunidades en este proceso. Al respecto la Corfo realiza un gran trabajo para promoverlo y lo mismo hace el Ministerio de Economía con propuestas como “Escritorio Empresa”, pero estas se diluyen con propuestas como el veto.

Recordemos que la inversión ha sufrido un enorme retroceso. Hace dos años era un 26% del PIB, hoy es de solo 22% y nada indica que se vaya a recuperar. Más aun, el propio Banco Central señala a lo menos un estancamiento en ella, lo cual significan tres años de paralización de la inversión. Esto es un récord en la historia económica del país. Pero también estamos mal en materia de empleo: las tasas de desempleo suben y es altamente probable que se eleven por sobre el 10% hacia fines de año en el Gran Santiago. Y en materia de productividad ocurre algo similar, se estudian y acuerdan medidas valoradas por todos los sectores, pero cuando llega la hora de concretar avanzan aquellas medidas que van en contra de la productividad, como ocurre con el veto a la flexibilidad laboral acordada.

En el momento actual se necesita un cambio que vuelva a privilegiar el crecimiento y para eso el mejor instrumento, por su integridad, es el emprendimiento. Para lograrlo se requiere un liderazgo fuerte, que predique con hechos claramente a su favor y estimule las instituciones que lo incentiven.

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