Facultad de Economía y Negocios

Universidad del Desarrollo

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Columna Hernán Cheyre: «Reforma al Estado: una nueva oportunidad»

HERNÁN CHEYRE V.
CENTRO DE INVESTIGACIÓN EMPRESA Y SOCIEDAD (CIES), U. DEL DESARROLLO
El Mercurio – Plaza de Ideas
Lunes 07 de septiembre, 2026

La decisión del Presidente Kast de conformar y encargar a dos comisiones asesoras la elaboración de propuestas para mejorar el funcionamiento del aparato estatal en el ámbito del empleo público y de la arquitectura del Estado constituye una buena noticia. Hay un consenso bastante transversal en cuanto a la importancia que reviste contar con un aparato estatal más moderno, que supere el anquilosado modelo actual, y que aprovechando las nuevas tecnologías disponibles se pueda atender de mejor forma a la ciudadanía. Y esto se va a traducir no solo en ciudadanos más satisfechos, sino que también va a contribuir a mejorar la productividad, principal talón de Aquiles de la economía chilena.

En materia de empleo público, el principal problema es que la regulación laboral vigente impide poder utilizar con mayor eficiencia el personal disponible. La fragmentación que existe entre distintos regímenes contractuales (planta, contrata, honorarios, Código del Trabajo) se ha alejado de su objetivo original, dificultando la implementación de una política coherente de recursos humanos, y, por cierto, generando inequidades e incertidumbre entre los funcionarios.

No deja de ser paradojal que más de la mitad del personal que se desempeña en el sector público opere bajo la modalidad de contrata. Otro problema surge con la nula utilidad que está teniendo el sistema de evaluación de desempeño: cuando más del 95 por ciento de los funcionarios evaluados obtiene la máxima calificación, la herramienta deja de ser útil para el propósito con que fue creada, y se transforma simplemente en un mecanismo automático que permite mejorar la remuneración del funcionario. Y una tercera dificultad que cabe mencionar es la existencia de carreras funcionarias muy rígidas, que dificultan la reasignación de funcionarios hacia otras reparticiones, lo cual es algo de fundamental importancia en un contexto en que las necesidades van cambiando, haciéndose necesario reforzar algunas áreas y alivianar otras. Facilitar la movilidad al interior del aparato estatal, a fin de cuentas, fortalece la carrera funcionaria.

Y a nivel de los cargos de jefatura, no obstante la importante mejora que significó la creación del sistema de la Alta Dirección Pública como mecanismo para profesionalizar la selección de los más altos directivos, sigue habiendo una elevada rotación en función de los ciclos políticos (cambios de gobierno), porque, a fin de cuentas, el tema de la confianza política muchas veces termina imponiéndose por sobre la capacidad profesional del directivo. Asimismo, falta todavía por avanzar en cuanto a incorporar un mayor número de organismos y posiciones a este sistema.

Y en lo referido a la arquitectura del Estado, la idea de que el número de ministerios es excesivo es ampliamente compartida, pero el problema va mucho más allá de disminuir el número de reparticiones. Las dificultades de coordinación existentes, sumadas a la duplicidad de funciones y de programas que se superponen entre instituciones, restan eficacia y están afectando negativamente la productividad de los recursos públicos.

Las dos comisiones convocadas por el Presidente Kast tienen por delante una desafiante tarea, y cabe esperar que la transversalidad de sus integrantes contribuya a que las propuestas que surjan de esta instancia tengan una mejor recepción en el mundo político. Esta oportunidad de reforma del Estado no puede ser desaprovechada.

La idea de que el número de ministerios es excesivo es ampliamente compartida, pero el problema va mucho más allá de disminuir el número de reparticiones.