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Carta al Director Carlos Smith: «Las expectativas también son estructuras»
CARLOS SMITH C.
CENTRO DE INVESTIGACIÓN EMPRESA Y SOCIEDAD (CIES), U. DEL DESARROLLO
El Austral de Osorno – El Diario de Atacama – La Estrella de Iquique
Sábado 24 de octubre, 2026
El Gobierno tiene una lista larga de preocupaciones económicas: un desempleo que no cede, un crecimiento que apenas despega, una inversión que se posterga y una demanda de seguridad que atraviesa todas las anteriores. Cada una tiene su ministerio, su mesa técnica y su paquete de medidas.
Pero hay un hilo que las une y que rara vez aparece en los anuncios: las expectativas. Una empresa contrata cuando cree que le irá bien mañana y las familias consumen o ahorran según cómo imaginan el año que viene. Esas expectativas, sin embargo, no se forman leyendo el Imacec ni el informe del Banco Central. Se forman en lo cotidiano: en la cuenta del supermercado, en el vecino que lleva meses buscando pega, en el permiso que demora dos años, en la esquina por donde ya nadie camina de noche.
Por eso trabajarlas tiene poco de comunicación o de optimismo impostado. Lo que se necesita es que la experiencia diaria de personas y empresas empiece a confirmar lo que se promete. Un trámite que se resuelve a tiempo o una calle más segura convencen más que cualquier cifra en un discurso.
Cuando lo que se ve contradice lo que se anuncia, gana lo que se ve, y el pesimismo termina confirmándose sólo porque todos se repliegan al mismo tiempo. La credibilidad opera como un capital que se acumula lento y se pierde en una mala semana. Con ella, un país corrige sus problemas a menor costo, porque los agentes le dan tiempo. Sin ella, cada medida se paga al doble. Sin expectativas firmes, la lista de medidas se queda en eso: una lista.
