La Segunda | Lunes 05 de enero, 2026
“En muchas cosas soy un disidente”, reconoce el profesor e investigador del Centro de Investigación de Empresa y Sociedad (CIES) de la Universidad del Desarrollo y director de empresas, Klaus Schmidt- Hebbel, que acá realiza su análisis a dos meses de la instalación de José Antonio Kast en La Moneda.
Aunque no podrá participar en el encuentro de este jueves organizado por ICARE, “Prioridades para Chile en la voz del presidente electo”, por encontrarse fuera de Santiago, anticipa que uno de los ejes centrales será la discusión sobre reformas clave. “Acá hay una agenda de reformas legales que el próximo gobierno va a tener que pasar por un Congreso donde no tiene mayoría, tratando de negociar muy bien con el Partido de la Gente y otros sectores”, afirma.
Más que arquitectura financiera, yo hablaría de estructuraciones legales, administrativas, regulatorias de la actividad económica- privada, en general. Chile necesita reformas estructurales importantes y también cambios administrativos importantes, un cambio de rumbo muy importante respecto de la visión administrativa de este gobierno, que no ha fomentado precisamente la innovación, el emprendimiento y la inversión privada.
Las altas expectativas son un arma de doble filo cuando no se cumplen y luego se ajustan hacia la decepción. El indicador de la encuesta del Banco Central sobre la expectativa del empresariado en la economía chilena, anota un repunte después del resultado electoral bastante intenso. Las expectativas son altas, pero no desmedidamente altas. Son un poco mejor que hace dos o tres meses, pero no son radicalmente distintas.
No creo que venga un boom de inversión para el próximo año, pero sí puede haber una muy importante recuperación en 2027, y espero que eso continúe el 2028 y 2029 durante la gestión del presidente Kast, en la medida en que se reforme la administración en varios puntos.
Por ejemplo, se debe reformar toda la permisología y cambiar leyes que hoy día están mal diseñadas, algunas de ellas de aprobación ambiental, la ley sobre el rol del Consejo de Gobiernos Nacionales, algunas leyes laborales que debemos reformar para introducir más flexibilidad y seguridad en los mercados laborales.
Hay una agenda de reformas legales que el próximo gobierno va a tener que pasar por un Congreso donde no tiene mayoría, tratando de negociar muy bien con el Partido de la Gente y otros sectores».
Los votantes del mundo y también en Chile, tienen poca paciencia. Si viene un nuevo presidente con un cambio de rumbo bastante fuerte respecto a la administración actual, aquí y en la quebrá del ají, le dan pocos meses: le dan un año o un año y medio para realizar reformas que tengan resultados de inmediato. Y en la medida que no se cumple esa expectativa de resultados pronto, pierde apoyo político tanto en los votantes como en el Congreso.
Por eso entiendo el apuro y la tarea gigantesca del nuevo presidente electo, de conversar con los países vecinos, con los empresarios, con distintos sectores políticos, como ya lo ha hecho después de ganar la segunda vuelta».
Decir «No hay plata», sería emular la crisis fiscal extrema de Argentina y no es el caso. Pero el probable futuro ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y el mismo presidente electo, anunciaron en el programa económico un ajuste fiscal importante que quizás no se haga en 18 meses, pero sí en 2 o 3 años.
No vivimos una crisis fiscal como la que vivió y aún vive Argentina, pero sí, una emergencia fiscal. La emergencia es producto de la pésima gestión de metas fiscales incumplidas sistemáticamente por este gobierno entre el 2023 y el 2025″.
Claro, Chile se puede endeudar y se va a seguir endeudando a medida que hay déficit, cosa que Argentina no puede hacer sin acceso a los mercados internacionales capitales.
Chile no tiene condiciones muy buenas aún, por eso requiere un ajuste fiscal muy importante, creo que ese ajuste tiene que ser gradual y va a estar ayudado por el altísimo precio del cobre, que espero, se mantenga alto en los siguientes años».
La decisión simbólica del Presidente -porque no tiene ningún impacto fiscal importante- de rebajar su propio sueldo, o no, puede tener un costo que implique arrastrar hacia abajo los sueldos de los ministros, los subsecretarios. Eso no sería una buena señal porque requerimos que los ministros, los subsecretarios y otros funcionarios públicos sean bien remunerados.
Efectivamente hablé de una “casta”, porque lo son. El Frente Amplio, el Partido Comunista y en menor grado el Socialismo Democrático, forman parte de una casta que se ha hecho del Estado. Solamente pregunte por las simpatías políticas de los contratados en forma permanente en el sector público, en el gobierno central, en las agencias descentralizadas, en los municipios, en las empresas públicas. Todos son parte de una afiliación política que pertenece al 70% o más y no representan al país.
Es una casta que se “auto promueve”, se otorga sueldos, contratos de amarre, contratos de honorarios. Esto me parece no solamente inmoral, sino que además una pésima práctica por el impacto y gasto fiscal que conlleva. Y sólo representan el 30% que apoya al Presidente Boric».
Esto solamente lo hizo Pinochet en sus últimos meses o en el último año de gobierno, y estos gallos, ahí se asemejan a Pinochet. Grau y Boric son iguales a Pinochet en el sentido de generar una ley de amarre.
Todo esto es parte de una estrategia de estatización de la economía chilena. Es análoga a la de Allende entre 1970 y 1973. Es aumentar el Estado a través de mayores contrataciones públicas, amarrar a los contratados a honorarios. Es además, formar nuevas empresas públicas como la del litio, que es el conglomerado con SQM que se anunció tan pomposamente hace unos días atrás, con un directorio ya formalizado».
Pienso que en vez de ajustar el gasto por 6 mil millones de dólares en 18 meses, yo lo haría más pausado a 3 años, porque tiene un efecto contractivo menor si lo haces más pausado. Además, creo que no tiene mucho sentido reducir contribuciones a los bienes raíces o a los impuestos a la vivienda. Hoy día sólo el 20 o 25% de las personas pagan contribuciones, lo que parece injusto.
Y ciertamente, yo no reduciría las contribuciones de los mayores. Soy adulto mayor, pago contribuciones altas y yo creo que no corresponde que, simplemente porque estamos sentados en una propiedad valiosa de significativo valor económico y avalúo fiscal, dejar de pagar contribuciones».
Consenso del que no participo. En muchas cosas soy un disidente. Soy un firme partidario de las hipotecas reversas, donde un banco podría ofrecer a una persona de edad firmar un contrato para pagarle anualidades en función de la expectativa de vida y hasta el momento de su muerte, y posteriormente, la propiedad de la casa pasar al banco y no a los herederos. Eso resolvería mucho las bajas pensiones de miles de personas.
ENAP o Codelco, mejorarían mucho su gestión, gobernanza y transparencia, si hubiese participación minoritaria y privada, a través de paquetes de acciones a sus trabajadores en un 10%, por ejemplo, y otro tercio al mercado donde institucionales como las AFPs, compañías de seguros o inversionistas extranjeros, podrían invertir en paquetes de acciones minoritarias.
Hay otras empresas públicas que conviene cerrarlas o privatizarlas en la medida que haya buenos oferentes. La Concertación hizo cosas muy notables como con el ex presidente Lagos, al abrir un mercado muy grande de concesiones públicas del sector privado.
Es necesario retomar ese impulso privatizador del expresidente Frei, que privatizó puertos y aguas de distintas ciudades. ¡Terminemos de privatizar todas las aguas de Chile!
Terminemos de privatizar todos los puertos de Chile a través de concesiones de 20 años. Eso daría un impulso enorme de inversión, al crecimiento y reduciría focos de corrupción y robo que hay en empresas públicas.
¡La comparto! Tenemos demasiados ministerios en Chile, sin ninguna duda. El think tank Horizontal, hizo una propuesta de reducir el número de ministerios a la mitad y la idea es reunir algunos ministerios sectoriales.
Esto tiene una ventaja en la permisología, una ventaja operacional y puede generar algunos recursos fiscales porque se evitan ciertas duplicaciones de cargos con ministros separados.
Y hay ministerios que podrían eliminarse completamente.
Existe un ministerio de Desarrollo Social, un ministerio de la Mujer, el Instituto de la Juventud (INJUV), que incluso personas de izquierda quieren eliminarlo porque hay duplicación de funciones en otro organismo.
José Luis Daza sería un estupendo ministro de Economía, pero es decisión del presidente. Siempre he apoyado tanto el trabajo programático de Daza, como el del posiblemente próximo ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
Federico fue un gran presidente del Banco Central en Argentina. Hoy, como ministro, es un tremendo ejemplo para Chile en su reforma y reestructuración del Estado, haciéndolo más eficiente, más pequeño y menos corrupto. Está privatizando, cerrando empresas o agencias innecesarias y está fundamentalmente cambiando leyes y regulaciones que limitan o impiden la inversión privada de argentina.
Eso es falso, por lo menos en mi persona. Yo rechacé seis cargos que me propuso el expresidente Piñera en su primer y segundo gobierno. Le di reiteradamente mis razones y él las entendió y puso a estupendas personas que lo hicieron mucho mejor de lo que yo lo habría hecho. Yo estoy muy feliz desde mi posición y libertad.

