
La opción de que las empresas exitosas retribuyan los fondos públicos que recibieron, el foco territorial de los recursos para la innovación y el futuro del trámite legislativo de la “banca de desarrollo” fueron los ejes de una encendida conversación en Agenda 2026-2030.
Un encuentro entre vicepresidentes ejecutivos de Corfo fue el que se dio durante la jornada, cuando Hernán Cheyre, quien ejerció el cargo entre 2010 y 2014, y José Miguel Benavente, actual vicepresidente ejecutivo de la corporación, se reunieron sobre el escenario para hablar sobre el rol de la estatal para el período 2026-2030.
Este último comenzó defendiendo el proyecto de ley que crea una Agencia Nacional de Financiamiento e Inversión para el Desarrollo (Afide) —inicialmente conocido como banca de desarrollo—, cuya tramitación en el Congreso quedará en manos de la siguiente administración. Benavente enumeró las virtudes del instrumento para que los emprendedores puedan acceder a financiamiento y llamó a las autoridades entrantes a seguir avanzando en su trámite.
También destacó como una política a profundizar la creación de los comités de desarrollo productivo regionales, que ha permitido acercar las decisiones de inversión pública en innovación a las realidades locales.
Ante esto, Cheyre, actual director del Centro de Investigación Empresa y Sociedad (CIES) de la Facultad de Economía y Negocios UDD, dijo que era necesario conversar sobre el propósito de Corfo, que concibe como el de resolver “fallas de mercado”, pero no más que eso.
“O sea, tender puentes cuando hay caminos cortados, pero no pretender reemplazar al sector privado. Soy partidario de Corfo en la lógica de un Estado facilitador o habilitador. Pero también está otra visión que es más de un Estado emprendedor. Siento que a veces se pone mucho énfasis en tratar de forzar la mano, pero mover las cosas en la dirección en la cual una institución del Estado como es Corfo, toma decisiones en vez del mercado… soy partidario de que el mercado tome las decisiones”, dijo.
“Yo estoy de acuerdo… aquí no es un Estado empresario”, replicó Benavente. “Es distinta la concepción. Un Estado emprendedor, en el fondo, da estos empujoncitos para llevar al sector privado a incorporarse a ciertas cosas, que tiene que estar no solamente habilitado, sino que tiene que tener un conjunto de elementos previos para que esto funcione y el sector privado absorba ese riesgo, no incertidumbre, riesgo temprano”, aseguró.
Puso como ejemplo la agenda impulsada bajo su gestión en temas como hidrógeno verde, construcción naval y construcción industrializada en madera. “En todos estos temas en que necesitas coordinación, hemos puesto la semilla, en algunas cosas avanzamos muchísimo, otras las heredamos y las hemos fortalecido y esperamos que la siguiente administración las tome”, enfatizó.
“Para mí, la mejor política industrial es aquella que genera las bases y las condiciones de entorno para que el emprendimiento pueda desplegarse en todo su potencial. Y de esa forma, permitir, que nuevos emprendedores en un ambiente de competencia, puedan desafiar a los incumbentes en las distintas industrias”, respondió Cheyre.
“For the record”, como postuló el mismo más adelante, llegaron a acuerdos al final de la conversación: uno de ellos, que “no es necesario que sea el Estado el que diga ‘vamos a hacer esto porque a mí se me ocurre’, sino que partir de las necesidades del sector privado”.
El panel también analizó la “Corfodependencia”, definida por Cheyre como la práctica de algunos emprendimientos a subsistir de fondos públicos en lugar de generar ventas. El académico llamó a generar un sistema en que “a los emprendedores que les va bien, devuelvan lo que les aportó el Estado”, haciendo un símil con los créditos universitarios.
“¡Eso es Afide!”, replicó Benavente.

Dos visiones sobre el papel del Estado y los límites de la corporación marcaron el debate entre el actual vicepresidente ejecutivo y su antecesor durante el primer Gobierno del Presidente Piñera.
¿Cuánto debe intervenir el Estado en el desarrollo productivo? ¿Hasta dónde llega el rol de Corfo en una economía de mercado? Esas fueron las preguntas que cruzaron el panel que reunió al actual vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Miguel Benavente, y quien pasó por ese cargo anteriormente durante el primer Gobierno del ex Presidente Sebastián Piñera, Hernán Cheyre, en un “round” de ideas que expuso dos miradas acerca del papel que debe jugar la corporación en el crecimiento económico de Chile.
Durante el seminario Agenda 2026-2030: Innovación, emprendimiento y futuro, organizado por El Mercurio, Cheyre planteó una definición clara del rol que, a su juicio, debería cumplir la agencia. “Si esto va a ser una economía de mercado, Corfo tiene que operar para resolver fallas de mercado, externalidades, pero no más que eso”, sostuvo. Y agregó una frase que marcó su argumento: “Tender puentes cuando hay caminos cortados, pero no pretender reemplazar al sector privado”.
Benavente coincidió en que Corfo no debe transformarse en un “Estado empresario”, pero defendió una institucionalidad más activa y usó la metáfora de que el Estado dé “empujoncitos” al sector privado, citando como ejemplo la agenda de hidrógeno verde y la política de construcción naval.
“Creo que en nuestro sector (se) ha dicho como que el Estado tiene que tener este rol de empresario, de tener esta visión como que el conocimiento está en este lado y que el mundo privado no lo vea. Por supuesto que no estamos de acuerdo en eso”, señaló Benavente en torno a este punto del rol estatal.
“Yo quiero decir algo provocador”, dijo en respuesta Cheyre. “La mejor política industrial es aquella que genera las bases y las condiciones del entorno para que el emprendimiento pueda desplegarse en todo su potencial y permitir que nuevos emprendedores puedan desafiar a los incumbentes”, agregó.
Cheyre también profundizó en la “Corfo dependencia”, en alusión a los subsidios que la corporación entrega a las empresas. “Me ha tocado verlo y muchos emprendedores se presentan y dicen ‘me gané el Corfo 1, el Corfo 2, el Start-Up Chile’, como si eso fueran condecoraciones. En realidad, es alguien que sigue vivo solo gracias a subsidios estatales, y esa dependencia me parece tremendamente negativa”.
En ese contexto, planteó que cuando los proyectos funcionan, debería existir algún mecanismo de retorno al Estado. “Si a los emprendedores les va bien, deberían devolver algo”, dijo, un mensaje que el público asistente respondió con aplausos.
La respuesta de Benavente fue matizada, precisando que el problema no es el apoyo inicial, sino el mal diseño de la trayectoria. “Sería distinto si fuera la misma empresa recibiendo siempre el mismo tipo de apoyo. Eso sí genera dependencia y no es un buen diseño de política pública”, sostuvo.