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INFORME GEM 2026: «Mujeres lideran la creación de nuevos emprendimientos, pero enfrentan dificultades para consolidarlos»

El Mercurio | Jueves 05 de marzo, 2026

La última edición del reporte internacional Global Entrepreneurship Monitor (GEM) mostró que Chile es de los pocos países del mundo en que las mujeres superan a los hombres entre quienes inician nuevos emprendimientos. Sin embargo, los expertos advierten que esto no necesariamente es una buena noticia.

La clave es la pregunta sobre por qué las chilenas lo están haciendo. Para su Global Report 2025/2026, el GEM encuestó a cerca de 160 mil personas, con el objetivo de estudiar la actividad emprendedora en los 53 países que analiza. En Chile, desde 2002 trabaja con la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo. El año pasado, junto a instituciones regionales, encuestaron a más de cuatro mil personas de entre 18 y 64 años y enviaron la información al equipo central en Londres y EE.UU., encargado de elaborar el reporte global.

El informe clasifica los emprendimientos en dos grupos. Los de que se encuentran en una etapa inicial (TEA), y el emprendimiento establecido (EBO). Los primeros son aquellos que han pagado sueldos por menos de 42 meses y los segundos son los que lo han hecho por 42 o más.

Tras analizar los datos, el reporte detectó que en siete de los países consultados (India, Perú, El Salvador, Ecuador, Omán, Costa Rica y Chile), todos de ingresos medios, la proporción de mujeres con emprendimientos en etapa inicial superó a la de los hombres. En Chile, es la primera vez que esto ocurre, con 29,6% frente a 29,1%.

Daniela Leitch, investigadora del CIES-UDD y coordinadora del proyecto GEM en Chile, explica que esta información puede tener dos lecturas. “Lo positivo es que las tasas de emprendimiento en etapa inicial son muy parecidas, lo que te dice que es más o menos igual de fácil emprender o iniciar un negocio para hombres y mujeres”, asegura.

La “no es tan buena”, dice la investigadora, es que esto refleja una falta de oportunidades que afecta especialmente a las mujeres: “Todos estos países tienen mercados laborales precarios y predomina la informalidad laboral, lo que actúa como caldo de cultivo para que surjan emprendimientos motivados por las condiciones de trabajo”.

Emprender por necesidad

Según el informe, el emprender debido a la escasez de trabajo es un fenómeno que se observa principalmente en países de América Latina y de ingresos medios, donde, además, un porcentaje dice haber visto disminuir sus ingresos en el último año. En Chile el 40%, reportó caídas en sus ingresos y el 76,6%, “ganarse la vida” como su motivación para crear un negocio, a diferencia de otras economías del reporte donde se quiere “marcar una diferencia en el mundo”, “generar una gran riqueza o un ingreso alto” o “continuar una tradición familiar”.

En consecuencia, Chile figura entre los países donde más personas tienen la intención de emprender: la cifra subió de 38,5% en 2024 a 42,5% en 2025. Y, aunque no es negativo que existan emprendimientos pequeños, el problema con esto, explica Leitch, es que, en general, cuando se emprende por necesidad, los negocios no suelen tener potencial de crecimiento.

Lo anterior explicaría una tendencia que se viene observando desde hace al menos cuatro años en el país y que se evidencia en la alta tasa de TEA (29,4%), que llega a cuadruplicar la de EBO o negocios establecidos (7,1%). O sea, se registran muchas más personas iniciando un negocio que dirigiendo uno que dura más de 42 meses.

Esto no necesariamente implica que los primeros desaparecen o mueren, sino que enfrentan dificultades para transitar desde TEA hacía EBO, explica la investigadora. Algo especialmente común en el caso de las mujeres debido a los rubros en los que emprenden: casi 60% está concentrada en comercio y turismo. Trabajan solas, no pagan sueldos ni generan valor adicional.

En contraste, en sectores relacionados a las tecnologías, comunicaciones e información, donde el porcentaje de mujeres es menor al 2%, el de los hombres se distribuye mejor. Esas áreas son las que se asocian con características de EBO, o sea, emprendimientos que logran sobrevivir el tiempo suficiente para sostener empleo, innovación y capacidad exportadora.

El informe, sin embargo, entiende que una “débil transición desde la etapa inicial hacia la madurez no refleja una falta de ambición, sino déficits en financiamiento, eficiencia regulatoria, acceso a mercados y desarrollo de habilidades”.

Es por ello que el equipo de la UDD realiza un esfuerzo por medir estos distintos aspectos del ecosistema emprendedor. “Es la forma empírica que tú tienes de mostrar cómo orientar políticas públicas para ese lado”, explica Leitch.

Un contexto complejo

El informe también apunta a que los gobiernos vean el emprendimiento como un “instrumento de resiliencia económica, inclusión social y crecimiento sostenible”. De ellos depende que estos se desarrollen en un contexto favorable, con mercados y proveedores accesibles, internet de bajo costo, condiciones tributarias positivas, servicios profesionales y suministros asequibles.

Y, para medir cómo las economías apoyan el emprendimiento a través de políticas, infraestructura y normas sociales, el GEM utiliza el Índice Nacional del Contexto para Emprender (NECI).

Para obtener una puntuación que se considera suficiente, se debe alcanzar el 5 en una escala de 0 a 10. Solo 16 de las 53 economías evaluadas alcanzaron ese puntaje. Emiratos Árabes Unidos se ubicó en el primer puesto con 7 puntos. Chile, con 4,6, quedó en la posición 27 y fue el país latinoamericano mejor ubicado, pese a obtener una menor puntuación que en 2024, cuando alcanzó el lugar 19 entre 56 países con 4,9 puntos.

Víctor Martínez, director ejecutivo del CIES-UDD y director del proyecto GEM Chile apunta que “hubo desmejoras en varias categorías, tanto en aquellas que calificaban como suficientes, como en aquellas que ya tenían un mal desempeño”.

Estas categorías se componen de un conjunto de 13 Condiciones Marco del Emprendimiento (Entrepreneurial Framework Conditions, EFC), que permiten evaluar el entorno emprendedor a través de dimensiones como el acceso a financiamiento, las políticas públicas y la carga regulatoria, los programas de apoyo, la educación emprendedora, la transferencia de I+D, la infraestructura comercial y profesional, la facilidad de entrada a los mercados, la infraestructura física y las normas sociales y culturales que fomentan el emprendimiento.

Para Chile, en comparación con 2024, los puntajes cayeron en 10 de las 13 condiciones evaluadas. La mayor baja se registró en “Política gubernamental: impuestos y burocracia”, que descendió de 6,5 a 5,3 puntos. Daniela Leitch señala que este indicador se relaciona con el tiempo que toma crear una empresa y con si la carga tributaria constituye una barrera para la creación de nuevos negocios.

La dimensión peor evaluada es la educación en emprendimiento a nivel escolar, con un puntaje de 2,2, el séptimo peor resultado en esta categoría. Según el informe, un desempeño así socava la capacidad emprendedora de largo plazo y, para Martínez, esto solo “sigue empeorando y agrandando la brecha con la educación superior en emprendimiento”.

De todas maneras, el GEM destaca un par de iniciativas. El tratado comercial que amplía el acceso para productos elaborados en Chile en la Unión Europea desde 2025 y ley que obliga a los bancos a informar a la autoridad tributaria sobre las personas que reciban 50 o más transferencias electrónicas en una misma cuenta durante un mes para identificar negocios informales. Algo que, en todo caso, “no sirve necesariamente para hacer crecer negocios y que pasen de emprendimientos en etapa inicial a empresas más establecidas”, advierte Leitch.