HERNÁN CHEYRE V.
CENTRO DE INVESTIGACIÓN EMPRESA Y SOCIEDAD (CIES), U. DEL DESARROLLO
El Mercurio
Jueves 23 de julio 2026
La aprobación del proyecto de Reconstrucción en la sala del Senado constituye una muy buena noticia para avanzar en la implementación de un programa que permitirá reimpulsar la actividad la actividad económica del país. Un importante cambio que se introdujo en la discusión del proyecto fue la redefinición del crédito tributario al empleo. que se ofrecen. El elevado costo fiscal que implicaba la iniciativa original motivó al Gobierno a generar una propuesta alternativa, con un costo fiscal de casi la décima parte, habiéndose optado por privilegiar a las empresas exportadoras de servicios basados en el conocimiento.
Se ha señalado, con razón, que la exportación de servicios es un área en la que Chile tiene mucho por avanzar, habiendo ventajas que no han sido aprovechadas debidamente y, por tanto, que se trata de un sector que es necesario fortalecer.
Imposible no estar de acuerdo con esta afirmación. Pero desde una mirada general, ¿es una buena idea establecer sistemas tributarios preferenciales para sectores específicos? ¿Qué razón habría para elegir a este sector y no a otros sectores productivos que también necesitan robustecerse, y que también tienen potencial de crecimiento, como lo es la industria de proveedores de nuestros principales sectores de exportación? ¿Tiene sentido entrar a competir en un área específica intentando contrarrestar los subsidios que entregan otros países, como es el caso de los servicios digitales? Esta es la vieja discusión de política industrial acerca de la conveniencia de recurrir a la selectividad sectorial para promover el crecimiento económico, no habiendo evidencia empírica que sustente la superioridad de esta tesis.
A los problemas de eficiencia económica que surgen de lo anterior hay que agregar las dificultades propias de la economía política que se genera: los «riesgos de captura» derivados de la presión por parte de sectores que aspiran a acceder a los tratamientos preferenciales que se ofrecen. En el caso específico del proyecto de Reconstrucción en trámite, está contemplado que un decreto del Ministerio de Hacienda establecerá el catálogo de los servicios que serán elegibles para este crédito tributario, a partir de una recomendación que emanará del Ministerio de Economía. No hay que ser demasiado perspicaz para concluir acerca de las presiones que habrá para formar
parte del «catálogo» en cuestión.
Contribuir a resolver fallas de coordinación, corregir asimetrías de información, considerar los efectos de las externalidades que generan determinadas actividades y proveer bienes públicos, justifican en principio la intervención estatal en una economía de mercado, y desde ese punto de vista hay variados instrumentos que se pueden utilizar para robustecer actividades que enfrentan estos problemas.
Pero los tratamientos tributarios preferenciales a sectores específicos pueden terminar generando más costos que beneficios. En el caso de la medida recién aprobada los montos no son demasiado significativos, de manera que grandes distorsiones no se van a producir. Pero en lo que se debe tener cuidado es en la señal que se está entregando. En el diseño de nuevas medidas para impulsar el empleo no se debería discriminar entre sectores productivos. En la «batalla cultural» que se está dando un lugar importante debe ocupar la convicción de que el mercado es más sabio que el Estado para encontrar dónde están las mejores opciones para el desarrollo de la economía.
