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Carta al Director Cristián Larroulet: «Dato mata relato»
CRISTIÁN LARROULET V.
CENTRO DE INVESTIGACIÓN EMPRESA Y SOCIEDAD (CIES), U. DEL DESARROLLO
El Mercurio
Domingo 18 de octubre, 2026
Señor Director:
En un nuevo aniversario del 18 de octubre, conviene revisar una explicación repetida sobre sus causas. Hasta las más altas autoridades y líderes de la izquierda han sostenido que, durante las décadas anteriores, «la desigualdad se hizo cada vez más grande». Las cifras muestran una trayectoria distinta. Según el Banco Mundial el índice de Gini de Chile disminuyó de 57,2 en 1990 a 453 en 2017. Son 119 puntos de reducción, a una velocidad promedio superior a la registrada por Brasil, Argentina, México, Uruguay y Colombia en períodos próximos. Persistía una desigualdad elevada, pero la distribución del ingreso había mejorado considerablemente.
Asimismo, la reconstrucción histórica comparable del Ministerio de Desarrollo Social y el PNUD estimó que la pobreza cayó de 68,5% a 8,6% entre esos años. También una mejoría considerable.
¿Qué cambió antes de octubre? La generación de oportunidades. Con datos del Banco Mundial el crecimiento real del PIB por habitante promedió 4,0% anual en 1990-2013. En 2014-2018 apenas alcanzó 0.9%. El ritmo de progreso se redujo a menos de una cuarta parte. Durante esos años, el Banco Central también advirtió el estancamiento del crecimiento del empleo asalariado.
Estas cifras cuestionan que un deterioro de la distribución del ingreso sea el factor principal que explique el malestar de octubre. En cambio, la frustración ante oportunidades de progreso que dejaron de expandirse merece mucho mayor atención.
Un diagnóstico equivocado conduce a malas soluciones. Recuperar el crecimiento, la inversión y la creación de empleos es indispensable para que las familias puedan mejorar sus condiciones de vida y, con ello, no caer en las propuestas violentistas que tanto daño producen en los países.
