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“No tenemos por qué pensar en pequeño”: Michelle Schnitzer tras recibir dos premios en Cannes
La Ingeniera Comercial UDD y fundadora de BondUP fue reconocida con el Best Globally Initiative – Social Connection & Intergenerational Impact y el Public’s Choice Award en Cannes. En conversación con Negocios UDD, aborda el significado de estos reconocimientos, el impacto que busca generar su emprendimiento y el próximo desafío: llevar el modelo desde Chile a otros países de Latinoamérica.

En Cannes, frente a iniciativas provenientes de distintos países y en uno de los encuentros internacionales vinculados a la Silver Economy y la longevidad, Michelle Schnitzer vivió uno de los hitos más importantes de la trayectoria de BondUP. El emprendimiento que fundó hace cuatro años en Chile regresó de Francia con dos reconocimientos: el Best Globally Initiative – Social Connection & Intergenerational Impact y el Public’s Choice Award.
Detrás de estos premios hay una propuesta que busca abordar una problemática profundamente humana: generar espacios de conexión y pertenencia para las personas mayores. Hoy, BondUP cuenta con una comunidad de más de 55.000 personas y ha generado más de 3.000 experiencias de conexión, que van desde actividades y nuevos hobbies hasta instancias para conocer personas y formar vínculos. Para Schnitzer, el reconocimiento obtenido en Cannes representa una validación del camino recorrido, pero también una señal de que una solución desarrollada desde Chile puede responder a desafíos que trascienden las fronteras.
El próximo capítulo ya está en marcha. Después de cuatro años construyendo, probando y perfeccionando el modelo en Chile, BondUP se prepara para comenzar su expansión internacional con su llegada a Colombia en noviembre, de la mano de dos de las cajas de compensación más importantes de ese país. La meta de Schnitzer es que, en cinco años, el emprendimiento tenga presencia en toda Latinoamérica y, desde allí, continúe avanzando hacia otros mercados.


– ¿Qué significó para ti estar en Cannes representando a BondUP, Chile y Latinoamérica, y volver con dos premios? ¿Qué crees que dice este reconocimiento sobre el potencial del ecosistema de emprendimiento e innovación de nuestro país y de la región?
Fue muy emocionante, una experiencia inolvidable. Estar en Cannes, en uno de los encuentros más importantes del mundo en torno a la Silver Economy y la longevidad, representando no solo a BondUP, sino también a Chile y Latinoamérica, ya era un tremendo orgullo. Volver además con dos premios fue una validación muy potente de todo lo que hemos construido durante estos cuatro años.
Creo que también demuestra algo importante sobre nuestro ecosistema: desde Chile podemos crear soluciones para problemas globales. Muchas veces miramos hacia Estados Unidos o Europa cuando hablamos de innovación, pero Latinoamérica también tiene la capacidad de desarrollar modelos innovadores, con impacto real y, además, escalables. Para mí, estos premios confirman que no tenemos por qué pensar en pequeño por haber nacido en Chile. Podemos construir desde acá soluciones capaces de competir y generar impacto a nivel mundial.
– BondUP recibió el premio Best Globally Initiative – Social Connection & Intergenerational Impact y además el Public’s Choice Award. ¿Qué crees que fue lo que más valoraron los jurados y el público en la propuesta, y cómo se traduce ese impacto en la vida cotidiana de las personas?
Algo que el jurado destacó fue nuestra preparación en el pitch, pero especialmente la capacidad de mostrar un impacto tangible. No estábamos presentando solamente una idea o una plataforma tecnológica, sino una solución que ya está cambiando la vida de miles de personas mayores. Eso permite demostrar que detrás de cada número hay personas que están creando amistades, recuperando espacios de pertenencia y volviendo a sentirse parte activa de una comunidad.
Pero creo que hubo otro elemento que fue especialmente valorado: demostrar que impacto social y rentabilidad no son conceptos opuestos. BondUP ha construido un modelo donde empresas encuentran valor en conectarse, conocer y generar soluciones para este segmento, mientras nosotros generamos impacto social. Encontrar ese equilibrio no es fácil. Nuestro objetivo siempre ha sido demostrar que mientras más crece el negocio, más puede crecer nuestro impacto. Y creo que eso fue una de las cosas que más llamó la atención internacionalmente.
Ese impacto se traduce en cosas que parecen muy simples, pero que pueden cambiar completamente la vida de una persona: tener con quién salir, descubrir un nuevo hobby, volver a aprender, sentirse parte de un grupo o conocer personas con quienes compartir intereses.
Por eso BondUP busca generar oportunidades permanentes de conexión. Tenemos una comunidad digital, grupos por intereses, cientos de actividades todos los meses y también espacios físicos como Espacio Silver, donde esa conexión ocurre presencialmente. La tecnología es una herramienta, pero el resultado que buscamos es profundamente humano: que una persona encuentre comunidad, propósito, vínculos y nuevas experiencias en una etapa de la vida que todavía tiene muchísimo por delante.
– ¿Sientes que este reconocimiento contribuye a visibilizar las oportunidades que existen en torno a la Silver Economy? ¿De qué manera?
Absolutamente. Estamos viviendo una de las transformaciones demográficas más importantes de nuestra historia y todavía existe una brecha enorme entre cómo está cambiando la población y cómo las empresas diseñan sus productos, servicios y experiencias.
Durante mucho tiempo el envejecimiento se ha abordado principalmente desde la dependencia, la salud o las pensiones. Todo eso es fundamental, pero existe un grupo enorme de personas de 50, 60 y 70 años que son activas, autónomas, tienen capacidad de consumo y quieren seguir aprendiendo, viajando, trabajando, conociendo personas y viviendo nuevas experiencias. Ahí aparece la Silver Economy como una oportunidad gigantesca para innovar.
Este reconocimiento ayuda a mostrar que trabajar con longevidad no significa solamente resolver una problemática social. También existe una oportunidad económica enorme para las empresas que entiendan antes este cambio demográfico. Y nosotros queremos estar en la intersección entre ambas cosas: impacto social y oportunidad de negocio.

– Tras este reconocimiento, has dicho que es momento de que BondUP “salga al mundo”. ¿Qué significa este siguiente paso y qué desafíos implica llevar a otros países una solución que nació en Chile?
Significa que después de cuatro años construyendo, probando y perfeccionando el modelo en Chile, sentimos que llegó el momento de escalarlo internacionalmente. Nuestro próximo paso concreto es Colombia. En noviembre comenzamos nuestra entrada al país de la mano de dos de las cajas de compensación más importantes de Colombia, trabajando en llevar nuestra experiencia y nuestro modelo a una nueva realidad.
Para nosotros es un hito muy relevante porque será una oportunidad de demostrar que lo que construimos en Chile no responde únicamente a una necesidad local. La soledad, la falta de espacios de pertenencia y la necesidad de nuevas soluciones para una población que vive cada vez más años, son desafíos globales. Nuestra ambición es que en cinco años BondUP tenga presencia en toda Latinoamérica y desde ahí continuar llevando este modelo a otros mercados del mundo.
El principal desafío es entender que el problema puede ser global, pero la forma de resolverlo siempre tiene componentes locales. Cada país tiene culturas, instituciones, dinámicas familiares y formas distintas de relacionarse. Por eso nuestra expansión no consiste simplemente en copiar lo que hacemos en Chile y llevarlo a otro lugar. Por eso también hemos decidido entrar a nuevos mercados acompañados de socios locales relevantes. Ellos conocen profundamente su territorio y nosotros aportamos cuatro años de aprendizajes, tecnología y know-how.
Cannes fue también una validación importante en ese sentido: presentar nuestro modelo frente a expertos de distintos países y comprobar que entendían inmediatamente el problema y el valor de nuestra solución, nos confirmó que estamos trabajando sobre una necesidad universal.
– Mirando tu trayectoria, ¿qué herramientas o aprendizajes de tu formación en Ingeniería Comercial en la UDD han sido especialmente importantes para construir BondUP?
Creo que una de las cosas que más marcó mi paso por la UDD fue justamente su sello emprendedor. Desde la universidad existía una invitación constante a crear, a cuestionar lo establecido y a pensar que uno podía construir su propio camino. En mi caso, participé en el DLab y tuve acceso a distintas herramientas y experiencias que me acercaron muy temprano al mundo del emprendimiento. Había una cultura que te motivaba a atreverte, a transformar una idea en algo concreto y, sobre todo, a no tener miedo de ser tu propio jefe o crear tu propia empresa.
Ingeniería Comercial, además, me entregó una mirada muy integral que ha sido fundamental para construir BondUP. Cuando emprendes tienes que entender al mismo tiempo de estrategia, finanzas, ventas, marketing, negociación, personas y modelos de negocio. Y también entender que una buena idea por sí sola no es suficiente: para generar impacto de verdad tienes que ser capaz de construir una organización sostenible alrededor de ella.
– Después de este reconocimiento, ¿cuál es el próximo desafío que te gustaría que BondUP se atreviera a enfrentar?
Nuestro próximo gran desafío es mucho más grande que llevar BondUP a otros países. Queremos construir un ecosistema completo para la generación Silver en Latinoamérica. Hoy nuestro foco está principalmente en personas autovalentes, generando comunidad, conexión, experiencias y espacios de encuentro. Pero las personas que hoy tienen 50, 55 o 60 años van a seguir con nosotros durante los próximos 10, 20 o 30 años, y sus necesidades van a ir cambiando. Van a necesitar nuevos productos y servicios en salud, vivienda, viajes, educación, trabajo, finanzas, entretención, tecnología y muchas otras áreas.
Por eso nuestra visión es acompañar a esta generación a lo largo de las distintas etapas de su longevidad. Queremos construir un ecosistema capaz de entender sus necesidades, gustos e intereses y desarrollar, junto a empresas de distintas industrias, soluciones específicas para cada momento de sus vidas. Ahí creo que está la gran oportunidad de BondUP: no queremos ser solamente una comunidad o una plataforma, sino convertirnos en el ecosistema de referencia para la generación Silver en Latinoamérica.