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Columna de Guillermo Acuña: El trabajo de Milgrom y Wilson y su influencia en Chile

Por Guillermo Acuña
Investigador  Centro de Estudios en Economía y Negocios UDD.
19 de octubre 2020

Paul Milgrom y Robert Wilson son los dos economistas estadounidenses de la Universidad de Stanford que ganaron el premio Nobel de Economía 2020 por sus contribuciones a la teoría de subastas, que se utiliza como base para el diseño de subastas en el mundo real. En particular, el trabajo de Milgrom y Wilson ha sido destacado por su uso en la asignación de frecuencias de telecomunicaciones en Estados Unidos y otros países.

La teoría de subastas se ha desarrollado como una rama derivada de la teoría de juegos, en que la subasta es representada como un conjunto de jugadores (compradores y vendedor), que puede realizar un conjunto de acciones o estrategias, para obtener una serie de posibles resultados correspondientes con cada estrategia. Todos estos aspectos a su vez están determinados por las reglas del juego o subasta.

Un aspecto clave de las propuestas de Milgrom y Wilson, es el diseño de un mecanismo para evitar la “maldición del ganador”, que sucede cuando los postores sobreestiman el valor del ítem subastado, haciendo una oferta excesivamente alta. Con el objetivo de no caer en esta situación, los postores pueden terminar haciendo ofertas menores a las que habrían hecho en caso de tener una mejor estimación del verdadero valor del ítem subastado. Al respecto, Milgrom y Wilson propusieron que las subastas se hicieran con pujas abiertas, de forma que los potenciales compradores pudieran conocer el precio que los competidores ofrecen y, en base a dicha información, reajustar sus estimaciones del verdadero valor del ítem.  Asimismo, los economistas demostraron que la mejor modalidad de subasta sería la inglesa, la más común, en que se parte de un precio bajo y se va subiendo la oferta hasta encontrar al mejor postor.

En Chile las subastas son ampliamente utilizadas tanto por el sector público como por el privado. Por ejemplo, en las licitaciones públicas a través de las cuales el Estado hace compras de productos y servicios, en la licitación de carteras de nuevos afiliados al sistema de AFP, en las licitaciones de suministro eléctrico, y en la próxima subasta del espectro 5G. Algunos ejemplos de subastas entre privados son la venta de instrumentos en los mercados financieros y la asignación de espacios en sitios web y redes sociales para avisos publicitarios.

Específicamente, el trabajo de Milgrom y Wilson se ha utilizado en Chile para asignar colegios a proveedores de la Junaeb en los años 90. También destaca la visita que hizo el propio Paul Milgrom a Chile durante la discusión de la ley de pesca. El economista recomendaba asignar las cuotas de pesca de manera competitiva a través de un mecanismo transparente y eficiente. Sin embargo, su aporte finalmente no fue acogido por las autoridades de la época, que optaron por usar los derechos históricos otorgados a las empresas incumbentes.