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«Reglas claras y estables, privados en I+D y ecosistemas colaborativos: lo que Chile puede aprender de los líderes globales en innovación»

Capital humano avanzado, una institucionalidad basada en normas que se mantienen, incentivos a que las empresas inviertan más que el Estado en innovación y redes aceitadas entre el sector privado, el mundo público, la academia, las startups y los inversionistas. Esa parece ser la combinación detrás del éxito. ¿Cuán lejos estamos en Chile?

Fuente: Innovación El Mercurio | Jueves 26 de mayo, 2022

Suiza, Suecia, Estados Unidos y Reino Unido son los países más innovadores según el ranking Global Innovation Index 2021, que elabora la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI). Y de ellos, los dos primeros se han mantenido en el top tres por más de una década ¿Cómo lo hacen?

Según los expertos, y de acuerdo con el propio ranking, hay cinco aspectos claros que son la base para tener un avanzado ecosistema de innovación.

1. Institucionalidad

Uno de los atributos en que todos coinciden es contar con una institucionalidad sólida y con reglas claras. “Necesitas un marco institucional claro, que no te lo cambien a cada rato y que ese marco sea de apoyo a la innovación”, señala Vesna Mandakovic, investigadora del Instituto de Emprendimiento de la Universidad del Desarrollo (UDD).

Dentro de ese marco están, por una parte, las instituciones públicas, pero también otros aspectos, como el respeto por la propiedad intelectual. Al respecto, Julio Pertuzé, director del magíster de Innovación de la Universidad Católica, hace referencia al cambio que implicaría la nueva Carta Magna: “Desde 1833 nuestra Constitución resguarda el derecho a la propiedad intelectual. El borrador de la Convención Constitucional, sin embargo, omite este derecho. Quitar este resguardo puede impactar negativamente la calidad regulatoria, el número de patentes, y la importación y exportación de productos y servicios, entre otros”.

Otros aspectos relevantes dentro de la institucionalidad tienen relación con “las regulaciones laborales óptimas y regulaciones apropiadas de inversión extranjera que aseguren la configuración de un tejido empresarial que apueste por invertir en I+D+i y/o colaborar con otros para compartir costos-beneficios”, explica Maribel Guerrero, directora del Global Entrepreneurship Monitor Chile, de la UDD.

Y algo en lo que también coinciden los expertos es en que las políticas de fomento y apoyo a la innovación se mantengan en el tiempo y no dependan de los gobiernos de turno.

2. Capital Humano

“Se genera innovación en la medida en que se genera también conocimiento y por eso el nivel de capital humano es súper relevante”, señala Mandakovic. En esto coincide Guerrero, quien agrega que hay que considerar dos elementos: “Tanto la generación de talento en las universidades o centros tecnológicos nacionales, así como su retención en las organizaciones nacionales e incluso la atracción de capital humano del exterior”. Al ver que los primeros lugares del ranking son ocupados por países que llevan varios años liderando, Pertuzé señala que “el conocimiento es acumulativo: mientras más conocimiento tiene un país, más puede generar y también absorber de otros países. Por eso es importante mantener en el tiempo los esfuerzos por promover la innovación”.

El rol de las universidades, los años de escolaridad, la cantidad de personas vinculadas a las áreas de investigación, ciencia y tecnología, son algunos indicadores que juegan un papel importante al hablar de capacidades para promover la innovación.

3. Inversión privada

Si bien tanto el sector público como privado aportan inversión destinada a innovación, es este último el que pareciera tener un rol más protagónico para lograr un escalamiento.

Para Iván Vera, fundador de Innspiral y de la aceleradora Magical, el venture capital ha sido y seguirá siendo clave. “Lo que aporta la industria de venture capital es capital que es especialista en financiar innovación. Si miras qué está pasando en Estados Unidos, las compañías que son número uno en ranking de valorización de mercado son las tecnológicas como Apple, Amazon, Google, Facebook y Microsoft, y esas cinco tienen una facturación sumada que es varias veces el PIB de Chile. Esas mismas cinco compañías fueron financiadas durante años por venture capital en San Francisco. Si no hubiese habido este capital emprendedor probablemente esas empresas no existirían”, destaca Vera.

Al ver los países que lideran el ranking, Mandakovic cree que “los dos sectores (público y privado) tienen un rol, pero no imagino ninguno de estos países que tenga solo al Estado financiando innovaciones, sino que más un Estado generando incentivos para que se genere innovación”. Otro aspecto del capital privado lo agrega Pertuzé: “Las grandes empresas tienen una ventaja de escala y los recursos necesarios para invertir en I+D. De hecho, en la mayoría de los países las grandes empresas son las que más gastan en I+D, y esto es positivo desde un punto de vista social, porque todos nos beneficiamos de esta inversión privada”.

4. Emprendimientos y grandes empresas

Mayor tasa de emprendimientos no implica necesariamente más innovación. Y eso lo deja muy claro Mandakovic: “Estos países (los líderes del ranking) tienen una tasa de actividad emprendedora que no es tan alta como la que tenemos en Chile”. Sin embargo, explica que se trata de emprendimientos con un alto componente de innovación, a diferencia de Chile, donde la mayoría no son innovadores. “En el largo plazo, deberíamos apuntar a que la tasa de actividad emprendedora tienda a ser más baja, pero que tengamos emprendimientos que generen más impacto en innovación”, expresa. Guerrero vincula esto a la escala en la que están diseñados: “Los emprendimientos chilenos están muy enfocados en el mercado doméstico (mayormente en su comuna o en su región) y la innovación suele estar presente cuando busca romper las barreras de entrada en ese mercado”.

La forma en que se vinculan los emprendimientos y las grandes empresas también permite que se acelere la innovación, ya que se aprovechan las características específicas que tiene cada tipo de compañía.

“Las grandes empresas están desarrollando modelos de asociación con startups para incorporar esas tecnologías e innovaciones en sus operaciones y sus modelos de negocios hacia los clientes. Las grandes empresas incorporan estas tecnologías y les dan escala”, señala Iván Vera.

La mirada complementaria la da Pertuzé: “La principal ventaja de las empresas pequeñas es su agilidad; es decir, son capaces de recombinar conocimiento de manera más rápida que una empresa grande y eso hace que pueda desafiarlas”.

Aquí es entonces donde se genera un beneficio para todas las partes: “Hay muchas empresas que están creando sus propios fondos de venture capital para financiar estos emprendimientos —y así nutrirse de innovación— y los emprendimientos innovadores también pueden beneficiarse de formar alianzas con empresas más grandes”, puntualiza el director del magíster de la UC.

5. Prioridad y colaboración

Todos coinciden en que el trabajo conjunto de los sectores público, privado y la academia es lo que genera un ecosistema favorable a la innovación. Iván Vera asegura que en casos exitosos de países como Corea y Singapur (5° y 8° en el ranking), hubo un factor fundamental que en Chile aún parece ser escaso: colaborar. “A Chile le falta lo que en esos dos países abunda: esa capacidad y voluntad de colaboración, la convergencia de la academia con sus capacidades tecnológicas y científicas del ecosistema de startups y venture capital, de las grandes empresas y de los gobiernos”, apunta Vera.

Y para que esto ocurra, debe existir la decisión explícita de querer impulsar la innovación de forma transversal y prioritaria para un país, desde todas las áreas. “Creo que la innovación tiene que ser una prioridad en el desarrollo de los países. La innovación tiene que estar presente a través de los distintos ministerios, porque no solo compete a una unidad dentro del Estado. Está demostrado que a mayores niveles de innovación se genera mayor productividad y por lo tanto mayor crecimiento. Entonces debiese ser una prioridad”, dice Mandakovic.

Chile, referente en América Latina

Aunque nuestro país figura en el puesto 53º del ranking, es el mejor ubicado de América Latina, seguido de cerca por México (55°), Costa Rica (56°) y Brasil (57°). Esta es una buena noticia según Iván Vera: “Es súper bueno que Chile se esté manteniendo en el primer lugar de América Latina durante al menos los últimos tres años. Si te vas manteniendo significa que vas llevando la delantera porque todos los de atrás vienen corriendo. No hay ningún país al que no le esté importando avanzar en innovación”.

Los expertos destacan el rol de las instituciones como Corfo, la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, además de programas específicos como Start-Up Chile y Startup Ciencia. “Start-Up Chile, de Corfo, ha sido una política pública muy exitosa. Tanto así, que diversos países han imitado esta política pública que se convirtió en política de Estado al ser apoyada por gobiernos de distintos signos políticos”, destaca Julio Pertuzé. Vera, por su parte, destaca el rol de Startup Ciencia, que financia proyectos de investigación de ciencia y tecnología. “La continuidad de instrumentos de fomento de innovación como este, es fundamental”, señala.

Otro aspecto positivo que destaca Vera dice relación con la inversión privada: “Tengo altas expectativas respecto de lo que está haciendo la industria de venture capital. En Chile hay entre 35 y 40 fondos de venture capital. Esa ventaja que tiene nuestro país creo que la va a poder mantener sobre la evolución vertiginosa de esta industria de financiamiento de la innovación”.

Sin embargo, hay aspectos en los que los expertos identifican que estaríamos al debe. “Tenemos el camino complicado si no tenemos el capital humano necesario para hacerlo. Tenemos todavía desafíos grandes en términos de educación en Chile. Eso es una piedra de tope y de largo plazo”, opina Vesna Mandakovic.

Otro aspecto que resalta Pertuzé es que “nuestras empresas invierten poco en I+D, a pesar de tener buenos incentivos tributarios. Acceder a crédito es engorroso, aunque hay varios proyectos de ley que buscan hacerlo más dinámico, como la Ley Fintech, la Ley de Portabilidad Financiera y la ley que mejora la firma electrónica avanzada. La diversificación de nuestra matriz productiva es baja, y los vínculos entre las universidades y las empresas son débiles, a pesar de generar buena ciencia a nivel nacional”.

Maribel Guerrero dice que al compararnos con los países líderes, hay “diferencias estructurales en las características de los ecosistemas emprendedores, como la falta de múltiples recursos humanos, financieros y tecnológicos para insertar una estrategia de I+D+i que garantice diversificación y competitividad”. Además señala “la poca incorporación de nuevas tecnologías. En promedio, la población emprendedora de los países altamente innovadores invierte entre el 9% y 17% en nuevas tecnologías, mientras que en Chile es un 5%”.

Otro desafío tiene que ver con llegar más a las regiones de Chile. Y una forma de hacerlo es potenciando los ecosistemas locales. “Cuando empieza a emerger el ecosistema local, la ciudad empieza a ser atractiva para quedarse, y es capaz de retener talento, de retener capital y empieza después a atraer talento y capital. Eso pasó en Silicon Valley, eso está pasando en Londres, en Berlín, que son imanes de atracción de talento y capital emprendedor”, señala Vera.

Las claves de Suiza, el país n° 1

Con una década estando en los primeros lugares del ranking, Suiza es uno de los ecosistemas más atractivos y desarrollados en cuanto a innovación, en todas sus áreas. ¿Cuáles son las claves que lo mantienen en la cima? El embajador de Suiza en nuestro país, Arno Wicki, asegura que se trata de múltiples factores, pero destaca que el hecho de no contar con grandes recursos naturales, les hizo tener que desarrollar otras ventajas comparativas como la educación y la innovación. “El alto nivel de innovación de Suiza se debe a que, por una parte, el país invierte mucho en la educación y en las personas. Un elemento clave es el sistema de formación técnica para jóvenes donde se da un gran énfasis a la investigación aplicada y una participación muy directa del sector privado. Pero también la estrecha relación entre universidades de renombre, centros de investigación y las empresas, promueve una transferencia de conocimientos elevada”, asegura.

Otros factores que destaca son una cultura “donde el reconocimiento del esfuerzo individual, los incentivos para la cooperación y la búsqueda de acuerdos son muy esenciales”, y la institucionalidad: “En este sentido destacan la estabilidad de nuestras instituciones públicas, infraestructuras de primer nivel y una economía competitiva”, y por último, también que “las empresas y las startups están activamente acompañadas y apoyadas por diversos organismos y autoridades de promoción de innovación”.